Hoy las campañas de responsabilidad social se han convertido en tendencia como consecuencia de la coyuntura marcada por la COVID-19. Las empresas tienen que funcionar con la empatía y el propósito como sus dos principales ejes. Por ello, es necesario generar una estrategia de comunicación efectiva, que conecte con sentido con las personas.

El propósito se debe demostrar con acciones y debe estar alineado con el core business del negocio; se debe entregar valor todo el tiempo. La Salud es una de las tendencias que llegó para quedarse, hoy las marcas del sector salud y fuera de la salud están cumpliendo con un papel de informar con responsabilidad.

De acuerdo con un estudio de Good Must Grow, un promedio de 64% de los consumidores reporta haber comprado a empresas socialmente responsables durante el año pasado. En este mismo estudio se señala que apenas un 26% ha evitado comprar a una compañía porque no fuese socialmente responsable.

Las marcas que serán recordadas y diferenciadas serán aquellas que tomen acción y demuestren cómo están ayudando.

¿Qué es Health Literacy?

Es el nivel que tienen las personas para comprender la información de salud necesaria para tomar decisiones apropiadas o concientización de la salud. También se le conoce como alfabetización de la salud. Lo que mejora la rentabilidad de la empresa, ya que se traduce en menos ausentismo, menos contagios y mayor productividad.

Health Literacy empodera a los usuarios a tomar mejores decisiones respecto a su salud haciéndolos mejores consumidores, además de que podría aumentar su lealtad con la marca que les ofreció información más clara.

Los beneficios de un buen nivel de alfabetización en salud o Health Literacy

En este mundo parecería que lo patológico y el sufrimiento se han apoderado de nuestra atención al convertirse en temas de conversación global. Pero debemos recordar que de la misma raíz etimológica de Pathos (padecimiento) también surge Empathos (empatía): la capacidad humana de sentir y situarnos en el estado de alma del “otro”.

Así, la mayoría de las empresas, en tiempos de Covid-19 tiende hacia la empatía y, su comunicación de marca, sin importar el sector, se ha dirigido hacia la misma fórmula:

• Tiempos de desafíos, tiempos inciertos y sin precedente.
• Estamos aquí para ti, somos más fuertes.
• Cuenta con nosotros, estamos en juntos en esto… etc.

Sin embargo, la narrativa social tendrá que evolucionar hacia una postura de largo plazo. Primero, porque un mensaje de aliento no constituye en sí mismo una estrategia de acción socialmente responsable.

Segundo porque el 80% de los consumidores tiene altas expectativas sobre la participación de la iniciativa privada en el manejo de la crisis del coronavirus.

Y tercero, porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado con gran claridad que se necesitan seguir 6 medidas si buscamos acabar con los confinamientos y crisis sanitarias en todos los países y culturas. De entre estas políticas, las primeras 5, en realidad, corresponden al dominio de los Estados, pero el punto 6 expresa claramente que podremos regresar:

“cuando las comunidades estén bien educadas, comprometidas y empoderadas para vivir bajo la Nueva Normalidad”.

Esto constituye una enorme oportunidad para reformular el propósito corporativo o por lo menos confeccionar programas de responsabilidad social empresarial ad-hoc con los tiempos. Para lograrlo debemos entender la dimensión de nuestro analfabetismo en salud y reconocer que la oscuridad de la pandemia de Covid-19 ha puesto de relieve a un asesino silencioso para el que los signos vitales y las medidas de oxigenación en sangre no ayudan.

Alguien con un nivel competente de Health Literacy pregunta, comprende y elige sobre su propia salud. Al mejorar este índice, empoderamos a nuestros usuarios a tomar mejores decisiones respecto a su salud, haciéndolos mejores consumidores y claro está, ciudadanos más responsables. No es aventurado pensar que es muy posible que estos consumidores aumenten su lealtad con la marca/empresa que les ofreció información clara, concisa y accionable.

Desde la perspectiva de la empresa, ¿por qué apostar por la alfabetización en salud representa una opción de acción socialmente responsable?:

• Reducimos la carga y los costos de consultas inapropiadas.
• Mejoramos la rentabilidad de las empresas.
• Más días de productividad.
• Menos ausentismo.
• Menos contagios.

Cuando las personas leen material educativo y confirman lo que han comprendido al médico, tienen un 32% menos de probabilidades de ser hospitalizados; 14% menos de probabilidades de visitar la sala de emergencias, lo que genera ahorros netos de $ 650 USD por persona cada año.

Health Literacy, ¿cómo se aplica en beneficio de tu salud?

El campo de la salud se mantiene en renovación constante gracias al apoyo de la tecnología. Esto es evidente con el desarrollo constante de equipos y dispositivos médicos que tienen como objetivo facilitar las labores de los doctores. Además, también se busca disminuir las incomodidades a los pacientes. Aunque la realidad es que también impacta de otras formas dentro de cualquier centro hospitalario.

Más allá de buscar contar con el equipo más avanzado dentro de cualquier unidad de salud, también se debe buscar educar de manera adecuada a los pacientes y a los colaboradores. Hoy más que nunca, por culpa de las llamadas fake news o noticias falsas, es necesario propiciar la información real en el entorno sanitario. Por lo tanto, en años recientes se inventó el término Health Literacy, es decir, la alfabetización en salud.

Y esta necesidad de alfabetizar a la población se ha incrementado de cara a la Nueva Normalidad, por la actual pandemia de Covid-19. Para poder empoderar al paciente, primero es necesario brindarle las herramientas adecuadas para que pueda tomar mejores decisiones con respecto a su salud.

En ese sentido, un aspecto fundamental que deben tener en cuenta los médicos es siempre utilizar un lenguaje que sea entendible para sus pacientes. Un error común que cometen los profesionales de la salud es utilizar una terminología y tecnicismos que solo ellos entienden. El resultado es una incomprensión de quienes acuden con ellos y así se genera una cadena de errores que deriva en la falta de seguimiento de los tratamientos.

Por ello, es importante que los médicos se den cuenta que tienen demasiados conocimientos, pero deben saber cómo transmitirlos. Para mejorar la comunicación con sus pacientes deben ser directos y simplificar los mensajes.

Al mismo tiempo, la comunicación debe ser de dos vías porque el médico también debe escuchar al paciente. Por lo tanto, debe existir la retroalimentación y en todo momento se debe verificar que el paciente entienda los mensajes de su médico tratante mediante una estrategia de comunicación efectiva.

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